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Las redes

Mi primer contacto con una red social fué mas o menos por el año 2008 cuando me compraron mi primera consola de videojuegos cuya novedad era la de conectarse de manera online con otros jugadores, conocer los títulos que poseían, intercambiar mensajes de texto y comparar los logros de los videojuegos, toda una revolución en aquel entonces.     A partir de ahí, la manera en que ha ido evolucionando mi interacción con los perfiles virtuales que creaban tanto aquellos a quienes conocía como aquellos que nunca conoceré, ha sido increible. Como persona me considero socialmente torpe, pero cuando me paro (o me siento) a interactuar, competir o cooperar, con entidades abstractas que representan a determinadas personas reales, me siento francamente estimulado a explorar la naturaleza de dicha interacción.     Después llegó el "bum" del gigante azul, y con ello la posibilidad de decorar el muro que era la carta de presentación con la que te identificabas en el mundo...

Backup no. 1

Ruido blanco Te escribo para entender de mi radio, la enesima estación (sobre todo, la que conoces). El río y un anzuelo, ambos axiomas de mis paces, apagaron ya la luz que un día mi madre ha encendido. Y ya por ello, me disculpo de antemano, he muerto con tu frecuencia del amado. El río cuanto se recorré, para buscar un no sé tanto. - - -   Siento toda la fuerza de la hoja si soy quien la sostengo y debe caer. Llega el tiempo, y vuela con un sosiego que solo se consigue con encierros pintados de azulejo. Azul, lejos. Azul... - - - Quiero meter 61 segundos en un minuto, Pero el relojero ha sido claro desde el principio Treinta para tener, dieciocho para conocer, uno para odiar y once para el predecible reencuentro con tu mirada. Si hay sesenta ya, puede haber uno más. Uno más largo. O igual para no ser mano estirado Uno más basta para reconocer El inmenso contenedor del tiempo Para entender del día mis seguros minutos de treinta segundos - ...