Las redes
Mi primer contacto con una red social fué mas o menos por el año 2008 cuando me compraron mi primera consola de videojuegos cuya novedad era la de conectarse de manera online con otros jugadores, conocer los títulos que poseían, intercambiar mensajes de texto y comparar los logros de los videojuegos, toda una revolución en aquel entonces.
A partir de ahí, la manera en que ha ido evolucionando mi interacción con los perfiles virtuales que creaban tanto aquellos a quienes conocía como aquellos que nunca conoceré, ha sido increible. Como persona me considero socialmente torpe, pero cuando me paro (o me siento) a interactuar, competir o cooperar, con entidades abstractas que representan a determinadas personas reales, me siento francamente estimulado a explorar la naturaleza de dicha interacción.
Después llegó el "bum" del gigante azul, y con ello la posibilidad de decorar el muro que era la carta de presentación con la que te identificabas en el mundo virtual; además de los videos musicales de rap español que hicieron tendencia al gigante rojo. Todo ello sustituyó lentamente a la caja mágica que también representó para mí una forma de ocio y esparcimiento.
Todo ello significaba bombardeos cada vez mas diversos a los sentidos, de por sí tendientes a la revuelta, de la mente adolescente allá a mediados de la segunda década del siglo XXI. Los ascendientes, quienes eran adultos tampoco sabían manejar aquellas herramientas nuevas y éramos como descubridores de un mundo completamente nuevo y desconocido. Con el tiempo fuimos cada vez mas partícipes del fenómeno al punto de comunicarnos en igual proporción de manera virtual y de manera física. Todo ello apelando a la hereditaria curiosidad y naturaleza retraida que cada intergante poseía.
Las redes, además de pescar nuestra atención, podían ser usadas para fines útiles; después de todo son lo que son, herramientas. El gigante verde está en cada smartphone de toda familia, y nunca ha hecho mal a nadie, todo lo contrario. La educación misma ha cambiado sus directrices y ahora las instituciones educativas empiezan a usar lo que sus alumnos usaban para intercambiar las tareas: ahora toda escuela que no tenga un muro no está a la moda.
Estamos en estos momentos a hombros de gigantes, pero no del linaje intelectual al que hacía referencia el autor original de dicha idea, sino unos mas influyentes, mas temibles, y mas grandes (martillos enormes con personalidad jurídica propia); lo que no me queda claro es si son más útiles para el fín último de cada persona. ¿El mío? seguir explorando en mi naturaleza para hacer de cada persona un verdadero gigante.
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